El llamado de Dios

¿Puede cambiar el llamado de Dios en tu vida? ¿Será posible que mientras Dios nos revela Su plan, nuestro entendimiento de Su llamado en nuestra vida cambie? 

Lee la  historia de estos dos misioneros, Denise y Craig Williams, de Camino Global. Observa cómo Dios les reveló Su plan y cómo esto causó que ellos cambiaran sus planes. 

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Denise y yo hemos visto a Dios confirmar y aclarar Su llamado en nuestras vidas. Durante 17 años de hacer discípulos en México, tuvimos el privilegio de trabajar con otros misioneros y con hermanos mexicanos.

Mi esposa y yo nos salimos de México con el plan de regresar. Habíamos regresado a los EE.UU. para ayudar a nuestros hijos en su transición de la preparatoria a la universidad.

En el 2011, Dios nos abrió los ojos a la posibilidad de irnos a un país hispanohablante menos alcanzado. El pastor de alcance global de nuestra iglesia en Austin, Texas, me preguntó si habría pensado en la posibilidad de trabajar en un país menos evangelizado. Le dije que me pondría a orar. 

Jim Eberline cruzó nuestro camino a muy poco tiempo de mi conversación con el pastor. Jim había sido nuestro director de campo en México, y ahora vive en Montevideo, Uruguay. El y su esposa, Cheryl, nos contaron a Denise y a mí de la necesidad en Uruguay de misioneros con experiencia. Dentro de poco tiempo, Denise y yo teníamos boletos para visitar Uruguay.

Mientras estábamos en Uruguay, tuve la oportunidad de platicar con pastores, misioneros, sicólogos e inconversos.  Concluí que Dios quería usar nuestros dones y experiencia para alcanzar a un país necesitado y ateo. 

Dos días antes de regresar a Texas, al estar parada en el balcón de los Eberline, Denise se puso a orar por los peatones que veía pasar. Mientras oraba, escuchó la voz del Señor preguntarle, “Denise, ¿estás preparada para compartir la esperanza de Cristo con la gente uruguaya?”

Un rato después, Denise y yo salimos a caminar. Al caminar, le dijimos al Señor, “Estamos dispuestos a mudarnos a Uruguay aunque estaremos lejos de nuestros hijos, extrañaremos a nuestros hermanos mexicanos y esto signifique que tendrás que proveer más sostén pues el costo de vida es más en este país.”

Esto sucedió hace un año. Ahora le damos gracias a Dios por la paz que les ha dado a nuestros hijos al quedarse en los EE.UU. por sus estudios universitarios. También, Dios sigue proveyendo nuevas iglesias e individuos nuevos para unirse con nosotros en el ministerio. Eso es una maravilla, pues hemos vivido fuera de los EE.UU. por 17 años. 

Denise y yo sabemos que Dios nos ha llamado a adorarle íntimamente y hacerlo en el contexto de misiones multiétnicas. Le damos gracias a Dios por Su llamado. 

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Hoy, mientras que Dios te aclara los planes que tiene para tu vida, ¿qué harás para regresarle las riendas de tu corazón?

¿Tiene Dios lugar en tu vida para hacer cambios en ella?


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